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Por la libertad


      Por la memoria!! Mensajes del alma (León Gieco)



Por la libertad





"Por la libertad" consta de dos capítulos:

Esta es una historia de muerte...de terror... verídica.
Rudy, de 20 años, un chico como cualquiera, con sueños, con alegrías y esperanzas,proyectos, amores, con la creencia de que sería capaz de cambiar el mundo por otro mas solidario, un mundo de igualdades, de respeto por el otro...



Rudy,mi hermano, aunque ya no esté a mi lado 

Octubre 1975 - San Miguel de Tucumán


Oid mortales el grito sagrado







Eran cálidas las nochecitas tucumanas. 

La primavera reventaba en los naranjos florecidos que adornaban sus veredas. El aroma a jazmines invadía el aire. El calorcito agradable invitaba a salir a las calles, sentarse en los umbrales de las puertas de las pensiones estudiantiles, tocar la guitarra y cantar las típicas canciones de protesta enriquecidas con alguna que otra zamba o chacarera costumbrista.

Pero Teri  una vez más, no salió a cumplir sus 

deseos. Se dejó ganar por el terror y dio vueltas y 

vueltas en la cama sin poder dormir. Y pensó que 

nunca más lo haría, que nunca más volvería a 

cantar, ni a hacer el amor, ni a leer nuevamente su 

libro preferido, Inventario de Benedetti, el que tuvo 

que deshacerse la noche que secuestraban a la 

chica de la pensión de al ladito nomas.


Los cascos de la montada en su patrullaje nocturno le producían escalofríos. El sonido de esos cascos sobre los adoquines le congelaban los huesos.

No pudo más. Se levantó y espió hacia la calle por 

la mirilla. 5 compañeros de ideales, de comedor universitario, de “Si se calla el cantor”, contra la pared de la casa de enfrente…brazos levantados, piernas separadas, cabeza gacha…


Soldados socavando en sus costillas hasta hacerlos 

quebrar de dolor. La patada con esas oscuras botas 

en la boca del estómago venía seguro si no tenían el 

pensamiento y las respuestas rápidas a sus 

preguntas tan duras y tenebrosas como sus botas.


El agobio la ganó. Seguramente nunca más 

volvería a verlos... 


No pudo vencer su cobardía. No se atrevió a gritar, 

ni a pedir ayuda, ni a hacerse notar…


Con el corazón partido en mil pedazos volvió a su 

cama. Toda la noche recordó a su madre, allá, 

lejos, cuando llena de angustia le decía a su 
hermano en desgarrada súplica: ¡No te quiero héroe! 

¡TE QUIERO VIVO!


El cansancio, el llanto, la impotencia finalmente 

fueron vencidos y se durmió. Soñó que su hermano 

flotaba, y elevándose lentamente, sonriendo y con 

un clavel rojo como la sangre misma en el ojal de 

su camisa, la saludaba con la mano diciéndole adiós.

De sus muñecas colgaban dos gruesas cadenas con 

sus eslabones rotos, que arrastraba en su levitado 

viajar.


Teri despertó sobresaltada. Prendió la radio con 

una tremenda intuición y escuchó: “5 guerrilleros 

murieron en un enfrentamientos contra las fuerzas 

armadas. Tres subversivos escaparon. Hemos 

vencido al enemigo”.

En la mente de Teri resuenan aún las palabras del 

himno nacional argentino.


Oid mortales el grito sagrado


Libertad   

Libertad

Libertad...




          Joan Manuel Serrat, Heredia, Gieco. ESMA 2004





Reencuentro 

a Graciela, si algún día vuelve 







El reencuentro se produjo allí, sin pensarlo, después de algunos años de ausencia, a pocos días de terminar 1983.

Era el retorno a la democracia. Todavía  sentían en el alma y en el cuerpo  la alegría por los festejos de año nuevo. 

El  espíritu  aun estaba inundado de esa rara sensación de paz y amor tan extrema y que los hacia sentir tan bien.

A pesar del intenso calor caminaban sin prisa, de la mano, riéndose, recordando anécdotas  simpáticas, disfrutando de la noche límpida y estrellada.

La luna se veía inmensa, romántica, cómplice de la sutil invitación y Palito ortega llenaba el aire con su: la felicidad ha ha ha ha, de sentir … canción propia de aquella época y ellos, mas cercanos aún se apretaban uno a otro. De vez en cuando  una caricia. De vez en cuando un fugaz beso.

 Solo sus  manos hablaban, conectándolos con intensidad, el sublime lenguaje del amor y el deseo.

Pensaron en concretar, por  fin, ese acto tantas veces  soñado y tantas otras postergado  por la intolerancia de los padres de ella, por la celosa mirada de la madre de el…  por la juventud de ambos, por sus estudios en otra provincia… por esa inexplicable violencia a que fue sometido  cuando una noche, encapuchados, y a los golpes se lo llevaron sin explicación y tras la feroz tortura, un certero tiro de gracias libertó su espíritu  dejando sus sueños truncos, deshechos, definitivamente  destruidos...

Ella, sola, llorando su ausencia, sumida en el más profundo de los pesares muy pronto siguió sus pasos. 

La buscaron, la maltrataron, la  deshicieron en mil pedazos dejando sólo sus súplicas  llenas de terror, de dolor y de vergüenza, flotando en el aire.........

Apresuraron el paso. Caminaron  rápidamente por esa callecita oscura. Ya faltaban unos pocos pasos para llegar a su refugio.

 El cielo se iluminó y la noche cerrada desapareció  repentinamente.

El espacio  y el tiempo se volvieron inexistentes.

El, con suaves y candentes  caricias  rozó sus cabellos, y ella se estremeció y lo recibió con candor.

Una suave brisa  los envolvía  inundando sus sentidos  con el  exquisito aroma de las glicinas que mágicamente  se deslizaban suavemente  por su pelo como el manto que cubre a las novias en su noche de bodas.

 La finitud de sus vidas truncas se hizo  infinita  girando rítmicamente al musical son  de  los vaivenes del amor dentro de ese gran agujero temporal  en que el mismo universo los había colocado para cumplir con  su mandato.

Sus espíritus  se elevaron, satisfechos ya, fundiéndose eternamente en la inmensidad  del  tiempo y del espacio.