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Celebración II






Inhala profundo
exhala
resopla.
Se siente al borde.
Quiere ver la luz.
Nada.

Sus bríos decaen.
Desea claudicar
decir ¡Basta!
¡No quiero más!
hasta aquí llegué!

La oscuridad que la rodea
es tan infinita,
así, como la eternidad.

El desánimo la invade.
El desánimo, ¡ah!, el desánimo, amigos míos
es una cosa seria…

Un abrazo finito y tibio
la contiene
la acaricia
la sostiene
la esperanza
la levanta.
Allí está el sol calentando su brote.

En la fuente de la esquina
gotitas de colores dibujan un arcoíris,
del organito callejero
negras,
blancas,
redondas
escapan divertidas
bailando un tango.
Flores silvestres
agradecidas,
levantan sus corolas al sol del este
quién les obsequia
con la vida,
poesías de Carriego
de Borges
de Sábato…
Es 21 de setiembre
Y celebran su llegada.




Súplica




No me abandones, no
que sin vos muero de pena.

No me abandones, no
que si no estás, en mi pecho nace
un mar espeso…  denso… salado
que me inunda el alma
ahogando mis gritos
ante la realidad que me circunda.

No me abandones, no
que si te vas
no puedo rebelarme con toda la furia
que se esconde agazapada
detrás de mis oscuras montañas
camufladas de mansedumbre
esperando vencer mi cobardía.

No me abandones, no
por favor, no me abandones,
por todos los ojos
por todas las vísceras
por todos los cuerpos
por todas las manos
por todas las “ni una menos”
por todos los “nunca mas”
por todos los “donde está”
por todos los “Santiago”...
Por todos los nombres.
Por todos.
Que mi voz,
mi voz, sin vos,
calla…

No me abandones… no

El eternauta en mis recuerdos





El eternauta en mis recuerdos




               Los Ellos - "Disco compilado homenaje a El Eternauta"    

(Álbum Completo) - CCL005





Acostumbraba a subir al mandarino del fondo de mi casa con una almohada y un libro y ubicarme sobre una horqueta formada por sus ramas.

Escondida bajo el follaje, llevaba para  leer El eternauta y mis ojos, atrapados por la historia, se volvían los ojos del tiempo, del misterio y de la duda que aun hoy, a mis años, no he logrado dilucidar.

Con ese eternauta en mi pecho que llega de un largo viaje por mis recuerdos, nostálgica y sin pretender ser como Oesterheld ni Solano Lopez ni mucho menos como Juan Salvo, aguardo esperanzada que se abra una ventana por la cual verme, niña aun, deseando encontrar ese túnel por el que viajaría a insólitas aventuras, pero solo veo una larga pared de ladrillos, dos o tres árboles que se agitan con el viento... el alumbrado público... la solitaria calle, y de tanto en tanto el ladrido de algún perro que me vuelve a mi realidad, a mi tiempo,  a Mi Hoy... y al regresar, abruptamente descubro que el tiempo, ese tiempo que tanto me inquieta, que escapa de mis manos esfumándose, alejándose para no regresar, no tiene principio ni tiene final; es eterno, tan eterno como aquel eternauta de mi infancia que vive en mi imaginación y siento tan real…

Aun hoy sigue navegando en todos mis espacios emocionales.







Bienvenidos  

En este video te muestro todos
los rincones de mi blog .
Te invito a recorrerlo juntos.
Me acompañas?









Muchas gracias por tu presencia.








Phobos

The Piano Duet (Danny Elfman)



Phobos





Durmió 20 años de corrido, sin tener ningún movimiento, ningún pensamiento, ninguna experiencia ni emoción que la hicieran vibrar, cuando él apareció insistente y se sentó a sus pies. 

Encendió una hoguera muy débil, pequeñita y tímida, pero cuando ese fuego se hizo mas intenso, ella despertó. 

Sus ojos lo miraban con curiosidad y su piel se calentaba comenzando a sentir un olvidado cosquilleo que le subía desde los dedos de sus pies a su cabeza, mientras el recorría su cuerpo, sin tocarla.. 

Solo su mirada y su respiración cercana la inquietaban... 

En un breve instante de lasitud le dijo

 - Me llevas a la luna?... 

El le tendió las manos, la cargó en su corcel y emprendieron el viaje en una insinuante y prometedora cabalgata estelar durante 7 horas y ella ofrendó toda su confianza y deseos a su caballero de ensueños.

Al llegar la bajó con delicadeza y con la promesa de que allí estarían juntos por toda la eternidad, la apoyo contra las rocas de un acantilado haciéndola sentir acorralada, cercada por esa mirada penetrante y lasciva que la mantenía cautiva , y su voz susurrante y lujuriosa en su oído la hacía temblar de placer anhelando con desesperación una caricia abrazadora que nunca llegaba. 

La invitó a un juego de amor que auguraba sumo placer, sobre el que no tenía ningún conocimiento, para el cual no estaba preparada pero que, ante la excitación del momento ansiaba conocer. 

Así vivió un amor de sometimiento,.. de miedo... de dolor… pero con cada beso largo, profundo, desgarrador e intenso acariciando sus lenguas, mordiendo sus labios con ímpetu y extrema rudeza, decidía seguir esperando esa sensación lacerante, pero tremendamente excitante hasta que un delicado hilo de sangre brotara tenue de sus bocas, bebiéndola con fruición. 

Solo así eran transportados, por fin a un orgasmo pleno que los dejaba lasos, en calma… por fin...en paz… 

Ella se sabía muy enamorada, pero ese amor, con el paso del tiempo se volvía más intenso y violento; lastimaba tanto que dejaba sus huellas en el cuerpo y en el alma, dejándola mas sometida aún, sin voluntad ... sin criterio propio. 

La angustia y el temor la iban minando. El juego de amor era perverso, sádico, masoquista, pero, pese a lo tenebroso, muy excitante… 

¿Hasta cuando duraría?... Cuanto tiempo mas podría continuar si ella misma esperaba con ansiedad que el pusiera sus manos sobre ella… esa cinta suave y perfumada anudada a su cuello…hasta quitarle la respiración… hasta perder la conciencia...? 

Estando casi sin sentido, se daba cuenta que esta no era la luna de sus sueños ingenuos e inocentes que la ilusionaban, esa luna hermosa, plateada y luminosa que reflejaba su cara en las aguas… 

Esta luna era Phobos: oscura…  fría… rocosa… donde el miedo era cada vez mayor. 

Se estremeció y se sintió muy pequeña.