Claudio Arrau. " Piano Sonata in B minor, S.178 ". Franz Liszt . * Pinturas de Catrin Wels Stein *



Artesana del tiempo





Sus pasos fuertes y largos resuenan, haciendo eco en el
interminable y ascético pasillo... sus zapatos relucientes, su
guardapolvos blanco, se reflejan en el brillo exagerado del piso...

 Se detiene un momento... solo un pequeño instante, y mira hacia
arriba... la sombra de la duda... ¿quizás? Pero se recompone
rápidamente, abre la puerta y entra al laboratorio. Había pasado
largas horas; días y días sin dormir, entusiasmada en su
descubrimiento, y ansiaba probarlo de una vez por todas...

¿Se atrevería, por fin, a cruzar esa barrera?

Da una cariñosa y nostálgica mirada a todo el mobiliario, se
sienta sobre el sillón que parecía esperarla ansiosamente, cierra los ojos y tomando coraje, sin pensarlo más, entra por ese agujero de tiempo que había encontrado casualmente en sus investigaciones.

Lo atraviesa torpemente, con temor a lo que viviría. Se golpea...
choca contra sus paredes... se lastima... vomita... llora... ríe...
canta...

Ante la rapidez de los sucesos, cientos de imágenes se agolpan en
sus ojos... otras pasan desapercibidas.. ese túnel debe llevarla a
algún lado.

Comprende que viaja a velocidades mucho más rápidas que la
luz, más rápidas que los neutrinos, esas diminutas partículas
subatómicas que parecieran llevar a toda una resolución de la física.

El tiempo, por momentos, se comprime; otras, se estira cual un
abanico que se abre y se cierra, como un bandoneón que interpreta el mejor tango. y en ese movimiento de expansión y contracción continuo, su viaje se vuelve cada vez más increíble e inquietante.

Se ha convertido, sin darse cuenta, en una verdadera artesana del
tiempo y la distancia, manejándolos a su antojo; a veces
acortándolo, y otras estirándolo a voluntad, para disfrutar más de
algún momento determinado, o para ahondar en su búsqueda de la verdad.

Ha descubierto que ese túnel del tiempo, esa máquina temporal
por todos buscada, estaba en ella... en su cerebro, y que su mente
con sólo pensarlo la lleva de viaje, raudamente ,al pasado más
remoto haciéndola visitar sus paisajes más buscados: vislumbrar su futuro, regresar al presente y dejar que la vida la sorprenda.

Al comprenderlo, su conciencia se expande y su ser evoluciona,
entonces, tranquila y feliz, deja el laboratorio y se sienta en el
cordón de la vereda a esperar a que él pase, y al verlo, le tiende la

mano y juntos recorren el camino.



Cumpliendo un sueño

Aprender a Volar - Patricia Sosa (Subtitulado)


Cumpliendo un sueño





 Quería elevarse para ver todos los caminos.

Decidida a cumplir su sueño, escaló la cima más alta.

Al llegar, extendió sus alas y se lanzó a volar.





El camino de las lilas


La vida es bella



El camino de las lilas



Con su rostro acartonado por sus arrugas como el más antiguo
de los pergaminos, su mente lúcida aún, descansaba sentada en su sillón de mimbre bajo los tibios rayos de un sol de invierno,
sosteniendo entre sus manos delgadas y frágiles, Cien años de
soledad. Cien años de soledad el libro. Cien años de soledad su
cuerpo. Cien años de soledad su corazón, gastado, sufrido.
Leyó unas líneas pero la modorra la invadió y le ganó el sueño.

En su mente adormilada se sucedían muchas batallas ganadas a la vida. Recuerdos que ni ella misma los creía vivos ya.

Recuerdos de amores, de fracasos, aciertos, dolores y alegrías. 

Tanto tiempo había pasado y todo ese cúmulo de ansiedades, de objetivos muertos, de deseos vivos, danzaba allí, en su mente, pujando por salir.

¡Sí! Se sentía joven, hermosa y ligera como cuando tenía veinte
años. Con los mismos deseos, las mismas ansias locas de saltar, de cantar, de reír, de amar como entonces, solo que su espíritu joven estaba atrapado en un envase viejo y cansado que no era el suyo.

Abrió los ojos sorprendida. La noche era profunda y las estrellas,
cual cosquillas del cielo, la rodeaban y la hacían sonreír. Sentía la tibieza de la noche en la piel, en el alma, que la acariciaba como su suave mantón de manila de pura seda que le cubría los hombros.

Se quedó quietecita, abrazada a sí misma con una extraña
sensación de placer, sin pensamientos, con la nada por compañía,

cuando sintió un dolor punzante, como si una lanza la atravesara de la cabeza a los pies, pero extrañamente placentero como el orgasmo que sobreviene a la plenitud del amor y que la empujaba suavemente hacia aquella luz lejana.

No entendía dónde estaba pero sabía que debía ir hacia ella,
atravesarla sin miedos, en paz.

El dolor desaparecía y volvía cada vez con más frecuencia. Sus
recuerdos la desbordaban, y así, transitando lentamente llegó a la
luz. La cruzó con un suave golpeteo de sus pies descalzos. No podía creer lo que estaba viviendo. Un hermoso y largo camino cubierto de lilas se abría a su paso. El sol refulgía radiante y caliente aumentando aún más el misterio de su experiencia.

Se sintió inmensamente feliz y esperanzada. Abrió sus brazos y
bailó la mejor danza de todos los tiempos, con su rostro al sol, sus
cabellos sueltos, girando y girando con una alegría infinita. Las
flores, su perfume dulzón y sus colores vivos, se fusionaron con ella formando una mística unión con el universo todo mientras avanzaba por el camino de las lilas, hasta que llegó al borde y no supo más.

Cayó vertiginosamente por ese túnel cavernoso y oscuro. El
vértigo la asustó un poco y luego…

Abrió los ojos y con esa palmada largó el llanto. Los recuerdos
de su vida pasada se borraron instantáneamente.
Acababa de nacer.

Recibió los besos y caricias de sus padres y se dispuso a comenzar un nuevo aprendizaje.
vo

El Reflejo

Yiruma - Do You [HD Live - 1080p]



El reflejo

a Maria Ester Cruz ( Teri  )







Se levantó triste esa mañana. Su soledad se hacía sentir como
nunca antes.

Se miró al espejo con curiosidad y dolor, desconociéndose. Una
lágrima rebelde había logrado escapar de la celda en que la tenía
atrapada... encerrada... sin salida... sin permitirle ver la luz, y
desafiante, recorrió un suave y armonioso camino hasta depositarse
en sus labios, dejándole su sabor salado y amargo.

Su propio reflejo, conmovido, atravesó su espejo y extendiendo una
mano lentamente, con un movimiento dulce y suave, levantó su
mentón, le enjugó la lágrima, le puso rubor a sus pómulos, le pintó
los labios de rojo, y de un cariñoso golpeteo en sus mejillas le dijo:
— ...Sal... deja que el sol bañe tu rostro... sonríe... conquista tu día,

¡vamos que se puede!