Eloísa, Abelardo y su corta historia de amor

"Adagio"- Lara Fabian 



Eloísa,  Abelardo y su corta historia de amor





Eloísa era una mujer sencilla, trabajadora, sin idas ni vueltas..

Nacida en las inmediaciones del Bermejo, con un espíritu noble, que, al igual que las turbias y rojizas aguas del río, a veces se mostraba tranquilo y manso y otras, una increíble turbulencia se apoderaba de él.

Su alma era la de una sirena fluvial que intentaba resguardarse
de sentimientos amorosos que mantenía latentes en su interior sin atreverse a vivirlos, aunque cada vez que un viento cálido de primavera la envolvía, ella anhelaba esa caricia que tardaba en llegar.

Esta chinita trabajadora y rústica, como todas las chinas del
pueblo, siempre solitaria y melancólica, un día se quedó dormida olvidando sus sollozos, y se vió allá, a la distancia, donde comienza el tiempo, y se separa el pangeas formando los mares, emergiendo de las aguas, asomando a la superficie de un salto, con su piel tostada por el sol y sus largos cabellos que cubrían, como un cálido manto, su piel terrosa como las aguas del rio, cabalgando en la primera ola de la creciente, sumergiéndose en sus revueltas aguas y emergiendo con placer ante los rayos del sol...

Se vió trepando a los árboles de la ribera en las siestas amables y tranquilas...

Se ¡seacubruó recogiendo las lágrimas vertidas por los sauces llorones y guardándolas dentro suyo hasta que, en las diáfanas noches de luna, cuando su tremenda soledad doliera, desbordara en llanto...

Eloísa, soñadora como era, esperaba que un día cualquiera
apareciera un hombre en su vida... Su hombre... ese compañero que necesitaba para pelearle a la soledad... ese mago que hiciera aparecer conejos y pañuelos de colores desde su galera... cazador de ilusiones... hacedor de sueños...

 Pero se sumaban sus años, y el tiempo no se detenía nunca, al igual que las aguas del Bermejo que  siempre corrían... y corrían... y corrían... hasta que un día, en uno de sus paseos por el monte, al atardecer, entonando una canción, se enredó con un hacha que, marcando su ritmo, cayó a sus pies.

Sorprendida, buscó con la mirada a su alrededor y, por primera
vez, contempló a Abelardo, allí, cayendo la tarde... tumbando un ñandubay...

Abelardo era un leñador, grande, fuerte, rudo, pero también ,
como ella, con el alma enredada en viejas y tortuosas historias que escondía en lo más profundo de su alma y que le impedían decir: te quiero. Tal vez por eso ó por la aislada melancolía que pintaban sus días, se mostraba hosco y de una parquedad tal que asustaba a cualquier ser humano que se le acercara...

Ella calló su canto y él dejó de hachar.

Eloísa y Abelardo, frente a frente, se miraron, se reconocieron, se sonrieron.

Él le invitó con agua fresca y el tronco del árbol recién hachado se transformó en cómplice banco para su íntima charla en que se confiaron soledades, distancias, anhelos... 

Abelardo, poco a poco fue dejando sus armaduras internas sobre el ñandubay y, haciéndose cada vez más visible ante los ojos de Eloísa; encontrándose ambos en un esperanzador intento de escribir una nueva página en sus vidas.

Se miraron con alegría e incertidumbre... sin la bravura pasional de la juventud... sin esperar nada...

Solo querían que sus órganos hablaran, que sus sentidos
despertaran, que la brasa encendida que guardaban en el pecho los incendiara....

Se tomaron de las manos y, bajo la clara luz de la luna, desde el
corazón, se confiaron sus historias más dolorosas e íntimas, y se
contaron cosas que no supieron expresar con sus palabras... y,
entonces, conversaron sus cuerpos... y sus pieles se erizaron... e
hicieron el amor de una manera suave, afectuosa, nacido pleno de deseos controlados por el tiempo, de apetitos dominados por sus propios y ancestrales temores...

El cuerpo... la piel... todos sus sentidos se encontraban... se
reconocían... se abrían a sus mas recónditas y escondidas
emociones... Sus almas se abrazaban en una profunda entrega total, mansa y placentera... encontrando su ritmo único, cadencioso, musical, despojándose, lentamente, de los nudos que los ataban.

Con el alba, llegó la despedida, y Abelardo, sabiendo que ambos serían arrastrados sin piedad a sus realidades, colocó en sus manos un regalo: un hermoso ñajcha para peinar sus rulos, única prueba de la existencia de ese amor.

Una lágrima en los ojos de Eloísa se confundió con las aguas del río al comprender que Abelardo, como el fantasma que habitaba en su mente, se había manifestado ante ella, tentándola con deliciosas manzanas dulces y apetitosas que su boca mordiera con placer y, con tristeza , aunque agradecida por haber sentido tan vívida e  intensa ilusión, le dijo adiós, intuyendo que jamás volvería a verlo y, con gran determinación, tomó una decisión de la cual sería muy
difícil retornar:

Habiendo amado... había vivido... ya no tenía sentido abrir sus
ojos al día siguiente...

Buscó una espina de opuntia y con ella se atravesó el corazón.
Con sus largos dedos aferraba fuertemente el ñajcha que él le
obsequiara como tierno y fiel símbolo de su amor.

Con el paso del tiempo, el canto de Eloísa se escucha, aún en
nuestros días, entrelazarse con el sonido crujiente de las hojas secas de los árboles, y el viento lleva esta canción que habla de serena soledad por el poblado.

Dicen las chinitas del lugar que en las frías y ventosas mañanas de julio... el monte llora...

La princesa de mi castillo llamada Alibeth

73 MINUTOS de Musica Celta Instrumental para disfrutar // Adrian Von Ziegler



La princesa de mi castillo llamada Alibeth
a Alibeth




Una vez, hace tantos años que ya parece una leyenda, una
hermosa princesa llamada Alibeth habitaba mi castillo grande,
cálido, fuerte y contenedor. La mamá de la princesa de mi castillo pensaba que Alibeth era un poquitín tímida. Al menos eso creía ella, y como la amaba con locura quería evitarle todos los sufrimientos de la vida, las decepciones a las que se vería expuesta al crecer, así que decidió atarla a la pata de la cama con un hermoso lazo de seda rosa, para que nada ni nadie pudiera lastimarla.

Alibeth no podía salir, ni tener amigos, ni nada. Todo lo tenía
dentro de mi castillo, cálido, grande, fuerte y contenedor. Pero,
como siempre hay un pero en todas las historias, Alibeth creció y comenzó a soñar, y a anhelar otras experiencias. ¿Cómo podría hacer para vivirlas si estaba atada a la pata de la cama?...

Ella no quería tampoco lastimar a su mamá, así que pasaba día
tras día sin oponer resistencia, pero su alegría iba desapareciendo poco a poco, hasta que una noche, en un dulce sueño se le apareció su hada madrina y le hizo ver que su lazo la mantenía atada a la pata de su cama porque era ella misma la que no se atrevía a desatarlo y salir del castillo a explorar nuevos mundos y, si no se atrevía, era porque aún no estaba preparada para partir.

Alibeth despertó sintiéndose extrañamente feliz, satisfecha. 

Cerró sus ojos con fuerza. Se hizo finita, finita, finita, hasta que su finitud fue tanta que se volvió un hilo luminoso que se deslizó suavemente por entre los pliegos del nudo de seda rosa.

 Y se elevó sobre el castillo convertida en un pájaro de luz. Dio unas vueltas sobre él en señal de despedida y agradecimiento.Quería impregnar sus retinas con la calidez, el amor y el confort que la había contenido hasta entonces y voló tan alto como sus alas se lo permitieron, tan alto como ella se lo propuso buscando nuevos horizontes. Había comprendido que las experiencias ajenas no le servían y fue en busca de las propias.

Ese amor apasionado

Chavela Vargas - Volver, volver


Ese amor apasionado 




Hace frío... llueve. Mi piel te reclama y mis sentidos, todos, le hacen coro a ese clamor: vuelve... vuelve, amor, vuelve...te quiero cerca... tan cerca que sienta el palpitar de tu corazón junto al mío, de tu sangre caliente...bullendo ... corriendo arrebatada por tus venas , pujando por salir. 

Ya no me basta bordar palabras doradas en tu cuerpo , ni grabar con fuego rosas rojas para demostrarte mi pasión y así, todos sepan que me amas ...que te amo ...que te pertenezco... que me perteneces...... 

No... ya no me basta...ahora solo espero guardar para siempre dentro de mi tu mirada anhelante y beber, cual embriagador licor, hasta la última gota de tu sangre. 

Una tarde perfecta

Saint Preux - Concert pour une voix 


Una tarde perfecta

a Cristina Corte








Tras migrar kalpas, tras kalpas, tras kalpas, llega hasta aquí un tanto cansada en busca de su tarde perfecta: poder

ser luz...

ser brisa...

ser...

un mantel blanco ante una mesa servida...

un vaso de agua fresca...

un trozo de pan de campo, caliente y con mucha miga...

una copa de vino...

la mirada vacía de un recién nacido que refleja en esa vaciedad, la inocencia de su inexperiencia...

ser música...

ser letras, cuentos, historias vagando en el espacio...

sn poema de amor y una lagrima emocionada...

una danza de a dos...

un orgasmo pleno...

ser paz...

ser sangre...

ser...

un corazón latiendo...

ser... simplemente... ser...

Así, sin cuerpo, solo una mente que descansa y luego, al ponerse el sol, culminando la tarde, continuar su viaje hacia otras existencias, volviendo a migrar kalpas tras kalpas hasta el fin de su aprendizaje....









el amor de miguel

AMOR (Cortometraje animado)



Antes que nada y después de todo, 
confieso que solo tengo una urgencia: vos.
el amor




Nostálgica y sentimental

Otros Aires - Milonga sentimental



  • Nostálgica y sentimental





Siempre abstraída en sus pensamientos miraba sin mirar...¿ a qué ?...¿ a quién?... ni ella misma lo sabia...solo tenía en claro su cansancio...ese cansancio tremendo, desgarrador...y siempre, tan solitario...

Aunque su sentir era indiferente e incomprensible para cualquiera, ella, siempre erguida, les serbia de sostén a todos los que necesitaban de su fortaleza, ya sea para descansar ó para aprovechar su luz buscando un camino... pero este, era un día muy especial.

Acurrucada bajo la lluvia torrencial que se desataba en ese cielo porteño, melancólica, recordaba sus 100 años de vida... de estar siempre así...abstraída en sus pensamientos... mirando sin mirar... ¿a qué?... ¿ ... a quien?...y continuaba sin saberlo.

Solo tenía en claro su cansancio .

Sabía que el mejor regalo que podía hacerse a sí misma, era permitirse tan solo por un día no sostener a nadie, sólo a sí misma...apagarse... ser débil ...recostarse sobre los hombros del amor...llorar sin ocultarse y gritar... ! basta !... Su sentido de la responsabilidad, ese dia, le pesaba tanto,  tanto, que no se atrevió.

Cuando paró de llover guardó la última lágrima y, erguida y fuerte como siempre, esbozando una comprensiva sonrisa en la que nadie reparaba, se dijo: que se apoyen en mii...

Y la columna del alumbrado público iluminó la ciudad y nadie, en esos 100 años sospechó jamás,que ella era una columna nostálgica y sentimental

Universo conceptual


Vangelis - Alpha




Universo conceptual
a Graciela Galarza (gris)







En este instante de relajación y tranquilidad puedo comprender la concepción del universo todo... del paisaje de los astros y sus satélites latiendo al unísono en perfecta armonía entre la tranquilidad y el caos, entre la oscuridad y la luz, entre el sonido y el silencio absoluto, total...


En esta contemplación de la realidad que me circunda, llego a entender el por qué en ese espacio infinito que admiro, que me intriga, me subyuga...e inquieta, hay una... dos... mil lunas diferentes que se encuentran allí, en el cielo, a cuarenta mil yojanas de distancia, y más, pero pese a ello, sus reflejos aparecen siempre misteriosos, melancólicos, insinuantes... muy excitantes. en las briosas aguas que brotan de una cascada, o en la paz dulce y serena de una laguna.
Y al entender este concepto de integridad universal, comprendo al fin con mi propia vida, una realidad que no supe ver, y me siento satisfecha...

He descubierto el misterio de mi propia creación... de quien soy... que hago... para que estoy... asimilando definitivamente que el universo vive en mis ojos... que mi cuerpo es el universo...

con todos sus sonidos...

sus silencios...

sus luces y oscuridades...

con sus soles ...


con todos sus satélites... que me invitan a viajar solo con desearlo, cerrando mis ojos, y abriendo mi alma y mis sentidos a distintas emociones, por todas mis lunas posibles, desde Phobos, que visito cuando me invaden mis miedos y me inclino a mi propia destrucción, hasta Europa, donde me dejo llevar en la exaltación de los fuegos del amor... pero siempre, al reencontrarme a mi misma y hacerme cargo de mis circunstancias, inmediatamente mi mejor luna vuelve a reflejarse en mis aguas sosegadas y mansas, regalándome serenidad.