La vida es simple
a Teresa Santillán





No la mires con pena porque piensas que está desnuda, que nada
tiene... no, no la mires con pena... tú no lo sabes pero ella, lo tiene...todo...

Ella tiene: sus sábanas blancas donde ama y es amada, sin culpas, sin prejuicios, sin miedos... papel de astrasa, limpio y perfumado cubriendo su mesa como un fino mantel bordado en filigrana, en inequívoco símbolo de su dignidad de vida... un trozo de pan de campo que comparte con sus amigos... una jarra con agua fresca para calmar la sed del que se arrime a su puerta... y tiene, también, en aquel rincón cercano a su ventana, un florero; un florero  de líneas simples y tranquilas como su espíritu... con grandes girasoles, que todas las mañanas le enseña a adorar el sol.



Phobos




Phobos








Durmió veinte años de corrido, sin tener ningún movimiento,
ningún pensamiento, ninguna experiencia ni emoción que la hiciera
vibrar, hasta que él apareció insistente y se sentó a sus pies.

Encendió una hoguera muy débil, pequeñita y tímida, pero
cuando ese fuego se hizo más intenso, ella despertó. Sus ojos lo
miraban con curiosidad, y su piel se calentaba, comenzando a sentir
un olvidado cosquilleo que le subía desde los dedos de sus pies a su
cabeza, mientras él recorría su cuerpo, sin tocarla...

Solo su mirada y su respiración tan cercana la inquietaban...

En un breve instante de lasitud le dijo: “¿Me llevas a la luna?”

Él le tendió las manos, la cargó en su corcel y emprendieron el
viaje en una insinuante y prometedora cabalgata estelar durante
siete horas. Ella ofrendó toda su confianza y deseos a su caballero
de ensueños. Al llegar, la bajó con delicadeza y, con la promesa de
que allí estarían juntos por toda la eternidad, la apoyó contra las
rocas de un acantilado, haciéndola sentir acorralada, cercada por
esa mirada, penetrante y lasciva que la mantenía cautiva, y su voz
susurrante y lujuriosa en su oído. Se sintió temblar de placer
anhelando desesperadamente una caricia abrasadora que nunca
llegaba.

La invitó a un juego de amor que auguraba sumo placer, sobre el
que no tenía ningún conocimiento, para el cual no estaba preparada,
pero que, ante la excitación del momento ansiaba conocer.

Así vivió un amor de sometimiento... de miedo... de dolor, pero con
cada beso largo, profundo, desgarrador e intenso acariciando su
lengua, mordiendo sus labios con ímpetu y extrema rudeza, decidía
seguir esperando esa sensación lacerante, pero tremendamente
excitante hasta que un delicado hilo de sangre brotara tenue de su boca, bebiéndola con fruición.

Sólo así eran transportados, por fin a un orgasmo pleno que los
dejaba lasos, en calma… y por fin... en paz…

Ella se sabía muy enamorada, pero ese amor, con el paso del
tiempo era más intenso y violento... lastimaba tanto que marcaba sus
huellas en el cuerpo y en el alma, dejándola mas sometida aún, sin
voluntad... sin criterio propio.

La angustia y el temor la iban minando. El juego de amor era
perverso, sádico, masoquista, pero, pese a lo tenebroso, muy
excitante…

¿Hasta cuándo duraría?... ¿Cuánto tiempo más podría continuar
si ella misma esperaba con ansiedad que él pusiera sus manos sobre
ella… esa cinta suave y perfumada anudada a su cuello… hasta
quitarle la respiración… hasta perder la conciencia?

Estando casi sin sentido, se daba cuenta de que esta no era la
luna de sus sueños ingenuos e inocentes que la ilusionaban, esa luna
hermosa, plateada y luminosa que reflejaba su cara en las aguas
serenas de una laguna…

Esta luna era Phobos: oscura… fría… rocosa… donde el miedo
era cada vez mayor.

Se estremeció y se sintió muy pequeña


Atrapar la felicidad




Atrapar la felicidad
a Il777 Reina Soñante





Cuando escuches el canto de los grillos en tu jardín... shh... no los
espantes... shh... cuídalos... shh... son los portadores de la
felicidad....

Sí. Como lo oyes... así supo un día, que los grillos, eran los
portadores de la felicidad y que por eso, cuando su... “cri -cri....cri -
cri...cri. - cri...” resuena en las noches de luna, después de una
lluvia de verano dándonos una serenata desde la ventana que da al
jardín, debía agradecer, porque ellos anunciaban con su canto,
alegría y bienestar...

Fue entonces cuando sintió tanta curiosidad por conocerla y
tenerla para sí, que inició una intensa y ardua búsqueda... una feroz
cacería... de inocente apariencia...

Migró existencia tras existencia por todos los confines del
universo, atrapando a todos los grillos que se cruzaban en su camino
y guardándolos en su preciada cajita grillera, hasta agotar, en esta
desesperada búsqueda, todas sus vidas posibles... en todos sus
universos... quedándose sin energía... sin savia... sin tiempo...

Cuando por fin todos los grillos de la eternidad fueron solo suyos,
ya no le quedó ni una sola vida para ser feliz...

Claro... esta historia es difícil de creer... shh... no lo cuentes... shh...
esto que te confío es un ancestral secreto de los dioses... shh... en su
última vida, habiéndose transformado en un grillo... shh... también
quedó atrapado en su cajita... shh...

Confusión de sí




Confusión de sí





El día de su cumpleaños número setenta se tomó una fotografía
como todos los años, entre risas, felicitaciones y buenos augurios de
sus amigos y familiares.

En la soledad de su cuarto, sentada en la cama, la observó con
detenimiento, pensado quién sabe en qué.

Cerrando sus ojos, dejó aflorar sus recuerdos y en ellos se
observó... se comparó...se vio... sí... se vio a sí misma, sin poder
entender cómo, esa mujer tan quieta, plasmada en esa imagen fuera
su reflejo, con ese gesto risueño del instante del brindis, con esa
mirada plácida y serena, con ese cuerpo robusto, con sus cabellos
blancos, con su piel de cuero curtido por los años. Y el impacto fue...
¿fuerte?

No se reconoció en ese espejo... no se reconoció a sí misma ni
pudo comprender lo sucedido...

Se preguntaba: ¿cómo pasó? ¿cuándo? ¿dónde?

No podía ser... tal vez fuera un sueño... si ella se sentía finita,
lánguida, liviana, con un vestido de fiesta y flores en el pelo... si por
sus venas corría la savia del amor... si en su jardín reverdecía
nuevamente la primavera perfumando su esperanza... si en todo su
cuerpo sentía el fluir de la vida... y en su corazón... ah...en su
corazón galopaba una tropilla de caballos ante la mirada de su
amado cuando juntos marcaban el ritmo de su canción...

De pronto, la puerta de la habitación se abrió y la tierna voz de su
nieto le dijo: “Abu... ¿me cuentas un cuento?” ... y entonces sí.
Comprendió.

El iceberg...




El iceberg...







Aunque alardeaba de ser majestuoso y gélido como un iceberg,
un día se derritió y su deshielo dejó en libertad un agüita clara y
límpida que formó un caudaloso río bordeando el cordón de la
vereda, cuando una cálida y placentera brisa se levantó dejando a
sus pies un barquito de papel.

Lo tomó en sus manos, lo miró con nostálgica ternura y decidió
depositarlo en su cauce... treparlo... levar anclas... y partir...

Y en ese viaje lleno de aventuras, echó sus pájaros a volar.


Un café... una historia









Un café... una historia






Al verla, la gente comenta con pena sobre su vida tan solitaria
sentada siempre ante la misma mesa del bar, tomado un café,
mirando quién va... quién viene... pensando... escribiendo...
¿esperando quizás?... pero lo que no saben es que Sofía no conoce la
soledad. Siempre, siempre está acompañada de cientos de
personajes que viven y conviven en ella, y que, mientras toma su
café, y mira a la gente pasar, y piensa, escribe... escribe y escribe...
mil historias.







El festejo



El festejo









Todos alrededor de la mesa disfrutan del encuentro; con risas,
recuerdos viejos, proyectos nuevos... la hora se acerca.

Están alertas, listos para el gran suceso.

Se levantan de sus sillas y de repente, un gran estruendo... los
perros aúllan desesperados y el cielo parece venirse abajo con una
impresionante lluvia de estrellas. La puerta se abre dando paso a él,
joven, arrogante, bello, lleno de esperanzas, de sueños por cumplir.

Ante su irrupción tan avasallante, nadie repara que, con lágrimas
corriendo por sus mejillas, caminando lentamente, apoyado en su
bastón, se aleja el año viejo para no regresar.













Doña rosa la sin piel y su renacimiento





Doña rosa la sin piel y su renacimiento
Relatos breves para ser leidos entre una estación y otra del subte
Dedicado a mimadre, víctima de viejos tiempos





(c) Autor: Lacarancha
Número de registro de propiedad intelectual: 1107159688116
Impreso en la Argentina.
Primera edición: Diciembre 2011
Ediciones Masmédula LP
26 Nº 2413 (1900) Buenos Aires, Argentina
Cel.: +54 221 6033320
e-mail: edicionesmasmedula@gmail.com
Diseño de tapa: Esteban F. Aquino
Diseño de interior: Esteban F. Aquino
Libro de edición argentina.
Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte,
ni registrada en, o transmitida por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma,
ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por
fotocopia, o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de la editorial.
Este libro se terminó de imprimir en el mes de diciembre de 2011,
en los Talleres Gráficos Masmédula LP, 26 Nº 2413, La Plata, Buenos Aires, Argentina.



Prologo

“¿Qué es literatura? – El lugar de encuentro de dos almas.” Dubos

¨Entonces, alguien me gritó que me detuviera. Y el carro pasó a toda
 velocidad frente a mis ojos…¨ así concluyó Gabriel García Márquez su anécdota; como su madre no le dio demasiada importancia, entendió cuán importante es contar bien una historia. La forma de decir las cosas es lo que hace que esta se convierta en literatura. Y Lacarancha consigue atraparnos en sus redes con la mayor de las simplicidades, con un dulce y natural pasar de las palabras.

Un prólogo debe atravesar por completo a la obra; debe no solo analizarla,
sino también entenderla y saber aconsejarla.

Tengo una lágrima atravesada en la sonrisa mientras escribo esto. Sé que debo ser objetiva, pero no puedo. Como editora responsable de esta primera publicación,he sido la lectora más afortunada y le debo mostrar sobre todo a ella que cuando escribe se la puede ver tal cual es. Porque ella no se ha alejado de su escritura, no tanto como para que yo me aleje de mí misma, en esta presencia fugaz y decorativa,en esta genialidad.

He tenido la suerte de conocer a Lacarancha sin necesidad de escucharla o de
verla. La leí, eso sí. Y me atrevo a decir que ella es como escribe.

Sábato dijo en alguna ocasión que Dimitri Karamazov y Dostoyevski se diferencian en que Dimitri no hubiera podido escribir Los hermanos Karamazov; pero me hubiera gustado mostrarle una obra cuya protagonista tiene tanto de la autora, que incluso quizás ella misma podría haber escrito un libro que se titule “Lacarancha la sin piel”.

Pero les estoy mintiendo al decirles que esta obra tiene una protagonista. Para mí, esa protagonista somos todas y cada una de las mujeres, o todos y cada uno de los hombres (creo que compartirá usted conmigo este pensamiento al terminar de leer la obra).

Ella también les ha mentido. ¨Relatos breves para ser leídos entre una estación y otra del subte¨ pretende dar la idea de que son historias simples, historias que no demandarán de usted mucho esfuerzo ni dedicación. Pero le aseguro que esto queusted está a punto de leer le demandará tantas lecturas como edades en su vida pasen. Yo lo he leído ya varias veces; y lo bello es que dejaré que me espere escondido en algún estante. Y espero encontrarlo dentro de unos años, cuando mi piel se haya ya desmadejado por su uso, y entonces, tendré la oportunidad de tomar un baño de palabras que me rejuvenezca.

¿Quién es Lacarancha? Lacarancha es una mujer de quien usted querrá ser amigo porque su literatura dice muchísimo: a veces a gritos, otras en voz baja, alguna que otra vez, casi en señas… y lo mejor de todo es que dice lo que ella sabe que hay qué decir, porque ella no solo habla para afuera, sino también para adentro y para las mujeres que están con ella, detrás de ella y para las que vienen; es un libro que no solo le regalaré a mi hija, sino también a mi madre.

Es una mujer que logró convertir el dolor en armas contra la chatura de este mundo que rodea a los artistas, porque si hay una palabra que la define, más allá del simple ¨escritora¨ es el título de artista. La sensibilidad de sus relatos lo llevará a lo más profundo de su naturaleza.

Logró convertir el dolor en esperanza. Y es una esperanza en la literatura que viene desde la literatura, porque no se ha olvidado del poder de la palabra para contar, para comunicar y para sanar: es una literatura sanadora, son cuentos que dignifican y que purgan.

Los textos que se incluyen dentro del canon restringido que es la literatura, deben tener esta característica: ser puente entre autor y lector; pero no solo debe unirnos a ella, sino que nos debe unir a emociones que traspasan lo contemporáneo y lo individual. Porque lo atemporal y universal es un rasgo indispensable para lograr un texto literario y, sobre todo, que llegue.

Y entonces, justo ahora, que estoy siendo un puente entre el lector y la obra me doy cuenta de lo que realmente quise decir, y de lo que realmente es importante que se diga en este prólogo, y es solo una palabra: sinfronismo. Y esto significa afirmar que la literatura es el lugar de encuentro entre dos almas. Aldana Aquino

El prólogo es la manifestación del cariño: yo también te quiero, Aldana.

Agradezco a Alicia Dumois y Carlos Blanco especialmente








Y ahora te invido a disfrutar de la lectura